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Las mañas de Pablo Escobar antes de moгiг que nadie conocía

Victoria Eugenia Henao contó detalles de cómo vivió Pablo Escobar realmente sus últimos días y cómo afrontó la soledad.

En el libro de su autoría ‘Mi vida y Mi Cárcel con Pablo Escobar’, la mujer asegura que el último escondite en el que estuvieron juntos, fue la llamada ‘Casa Azul’, una caleta situada por el sector de Aguas Frías en Medellín.

Según dice, Pablo tenía una obsesión con el color azul, porque principalmente, le traía muchos recuerdos de su niñez.

«Así tenía pintada la habitación donde dormía durante su niñez en la finca de sus padres», dice Henao en su libro.

Pintar todo de azul siempre fue un capricho para él, y esta obsesión se mostró aún más fuerza cuando se volvió rico y momentos antes de su mueгte. Entre los lugares más importantes que pintó de este color se destacan la Hacienda Nápoles, las habitaciones y parte del edificio Monáco, en el que llegó a vivir en Medellín.

Las semanas anteriores a su mueгte, al ‘Patrón’ le encantaba sentarse en la cabecera de la cama, mientras su esposa le leía frases de libros y él los escuchaba en silencio.

En sus últimas semanas, y previo a separarse por completo de su familia, Escobar siempre llegó a dormir a la madrugada después de las 4 A.M. Según cuenta Henao, esta última época fue muy diferente, porque Pablo no llegaba tarde por negocios o por estar con otras mujeres, sino porque debía estar en guardia para cuidar su propia caleta.

¿Y qué comía el capo? Según cuenta la viuda en su libro, en el año de su mueгte (1993) la mayoría de las veces era arroz, huevo frito, carne de res asada, tajadas de platano maduro, ensalada de remolacha, arepa, y un vaso de leche para fortalecer los huesos.

“Aparte de su menú diario, de vez en cuando le encantaba comer pequeñas porciones de arroz con leche, banano, mazamorra y arepa de mote con quesito y mantequilla”, cuenta Henao.

Pese al menú mencionado, ella asegura que el Capo siempre tuvo cuidado con el exceso de comida, pues le gustaba mantener su peso. Inclusive llegaba a ser vanidoso, y controlaba su peso de una particular forma.

“Una vez se levantaba poco antes del mediodía, sacaba una cuerda de un cajón, se medía la cintura y hacía un nudo en el tope; al día siguiente repetía la operación y confirmaba si el nudo seguía en el mismo sitio o había que correrlo hacia adelante o hacia atrás”.

Según ella, en sus últimos años, Escobar engordó a causa del estrés y la soledad.

Otra de las extrañas rutinas de Escobar antes de moгiг era leer todos los periódicos de la época (El Tiempo, El Colombiano, El Espectador).

Otra parte de la rutina del capo, era su aseo personal. Según Henao, ella misma sostenía el espeso para que el se afeitase, también le hacía manicure y pedicure; en la mayoría de los casos era ella quien le cortaba el cabello.

FUENTES CONSULTADAS: *’Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar’.

 

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